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Argentina: elecciones y reformas

Diario Expansión (España)

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La administración de Cambiemos, liderada por el Presidente Macri, iniciará su tercer año de gestión fortalecida por el resultado de las elecciones de mitad de término del pasado domingo. El oficialismo obtuvo el 41% de los votos para diputados nacionales y se impuso en 13 de las 24 provincias argentinas, incluyendo la ciudad de Buenos Aires.


 

La administración de Cambiemos, liderada por el Presidente Macri, iniciará su tercer año de gestión fortalecida por el resultado de las elecciones de mitad de término del pasado domingo. El oficialismo obtuvo el 41% de los votos para diputados nacionales y se impuso en 13 de las 24 provincias argentinas, incluyendo la ciudad de Buenos Aires y las 4 provincias del centro que concentran más del 66% de la población y 75% del PIB. En la elección a senadores del mayor y más reñido distrito electoral, la provincia de Buenos Aires, superó por 4 puntos a la ex presidente Cristina Kirchner con el 41,4% de los votos. Estos resultados despejan el escenario económico de los próximos años ya que permiten extender el horizonte en el que prevalecerán las actuales reglas de juego de una macroeconomía más estable y un ambiente más pro-mercado.

 

Desde el inicio de su mandato, la administración Macri se centró en reordenar la macroeconomía, corrigiendo distorsiones de precios relativos, regularizando la situación de pagos del país y levantando restricciones cambiarias para atraer inversiones y alentar el crecimiento de la economía y del empleo. Estas políticas están rindiendo frutos y han contribuido al buen resultado electoral, ya que la economía crece en torno al 4% interanual, al tiempo que se recuperan fuertemente los indicadores de confianza y el crédito al sector privado se expande al 48% a/a, bien por encima de la inflación, aún en el 23,8%. En el corto plazo, el gobierno deberá mantener su política monetaria austera hasta lograr que la inflación baje otro escalón y converja a las metas del Banco Central para alcanzar un dígito en 2019. Además, en 2018, tras 2 años de escasa consolidación, se avanzará con la reducción de 1 punto del PIB en el gasto primario, lo que permitirá cumplir la meta de déficit fiscal primario (3,2% del PIB) y asegurar el acceso a la financiación.

 

Sin embargo, para posibilitar un crecimiento sostenible sin estrangulamiento externo resulta crucial continuar expandiendo la tasa de inversión, que está entre las más bajas de la región: 19,5% del PIB. Esto implica abordar tanto temas económicos que afectan a la competitividad como temas relativos a la calidad institucional, además de la reforma electoral o la modernización del sistema judicial.

 

En lo que se refiere a la mejora de la competitividad, es necesario reducir el elevado peso del Estado en la economía, avanzando con la modernización del sector público y la desregulación. Una reducción sustancial en la alta presión tributaria sobre el sector privado depende fundamentalmente de controlar la expansión del gasto público nacional y provincial, y de lograr fuentes alternativas de ingresos estables que permitan eliminar los impuestos más distorsionadores. Esto implica discutir la ley de responsabilidad fiscal provincial y la reforma de la coparticipación federal de impuestos. Aunque Cambiemos seguirá sin tener mayoría en ninguna de las Cámaras, será la primera minoría en Diputados y llegará a 33% de las bancas en el Senado. Deberá continuar negociando con la oposición para lograr la aprobación de estas leyes claves, pero desde una posición de mayor fortaleza.

 

Un mayor aliento a la inversión también requerirá abordar los problemas de baja productividad laboral y la inserción de Argentina en el mundo. Si bien se ha descartado una reforma laboral integral, los acuerdos sectoriales con los que planea avanzar el gobierno implicarán una negociación con sindicatos y empresas en la que cada sector deberá flexibilizar posiciones. Una mayor apertura de la economía con la firma de acuerdos comerciales traerá aparejada la ventaja de una mayor escala para la producción nacional, pero deberá contemplar también el impacto sobre los sectores menos competitivos.

 

Pese a estas dificultades, el mayor capital político del gobierno tras las elecciones y la ampliación del horizonte para implementar reformas a un posible segundo mandato, posiciona a Argentina ante una oportunidad única para resolver los problemas que han dificultado históricamente el logro de su potencial de desarrollo, y que ahora están en el centro de la agenda de reformas del gobierno. El punto de partida es una economía muy dañada tras años de malas políticas y con un sistema financiero muy pequeño, con lo cual el margen de mejora es sustancial.

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