Publicada el miércoles, 2 de septiembre de 2026
Global | El petróleo este año y los riesgos de un conflicto prolongado
Resumen
La tensión en Oriente Medio ha disparado la volatilidad del petróleo. El cierre del Estrecho de Ormuz generó presiones alcistas, pero el uso de reservas globales limitó el impacto al 4%. La incertidumbre persiste, con precios sujetos a la evolución del conflicto y factores políticos en EE. UU.
Puntos clave
- Puntos clave:
- El conflicto se originó el 28 de febrero entre EE. UU., Israel e Irán. Previamente, el petróleo Brent cotizaba a un promedio de 66,8 dólares por barril, con expectativas de sobreoferta.
- La importancia del conflicto radica en que cerca del 20% del petróleo mundial transita por el Estrecho de Ormuz. La amenaza de cierre por parte de Irán generó un fuerte estrés en el mercado.
- Los efectos se mitigaron con el desvío de crudo por oleoductos, el aumento de producción en América y el uso coordinado de reservas globales, reduciendo el impacto sobre el mercado a cerca de un 4%.
- Un posible acuerdo podría bajar el precio a 70 dólares por barril, mientras que la continuación del conflicto lo mantendría entre 90 y 95 dólares. El resultado final dependerá también del contexto político en EE. UU.
El 2026 ha estado enmarcado por una incesante tensión geopolítica en Oriente Medio. Esta situación ha llevado a que el mercado de petróleo, principalmente, pero también otros como el gas o fertilizantes, tengan un comportamiento altamente volátil y con fuertes presiones alcistas. Merece la pena hacer balance de lo ocurrido y plantear los posibles escenarios para las materias primas, especialmente el petróleo, en lo que resta del año.
El origen de esta situación es el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado el 28 de febrero. Hasta entonces, el mercado del petróleo apuntaba a una sobreoferta y a una caída de los precios. Hasta poco antes del conflicto, el Brent había cotizado desde comienzos de año a un promedio de 66,8 dólares por barril. La respuesta inicial de los precios al conflicto fue algo tímida, reflejando la expectativa del mercado de una resolución rápida y favorable a los intereses de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, los analistas subestimaron la duración y dificultad de la crisis, que muy rápidamente escaló involucrando algunos de los grupos proxy de Irán y también ataques a infraestructuras de otros países de la región.
La importancia del conflicto para el petróleo radica en que aproximadamente el 20% del petróleo mundial transita por el Estrecho de Ormuz, siendo uno de los puntos geográficos más neurálgicos para el comercio mundial y el mercado de petróleo. La respuesta de Irán ante los ataques fue cerrar el paso por Ormuz, lo que generó un alto nivel de estrés en el mercado de petróleo. Una comparación útil para comprender su dimensión es el embargo petrolero de los años 70 por parte de los países de Oriente Medio, que en su momento implicó una restricción del 5% de la oferta mundial (aunque en ese entonces la intensidad de uso por unidad de PIB era mayor y el choque del precio en términos reales fue mucho más significativo).
Al final, los efectos han sido mucho menores que los estimados, gracias a diferentes mecanismos que se han puesto en marcha para compensar el bloqueo de Ormuz. Entre ellos, el desvío de crudo por oleoductos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos; el incremento de la producción en varios países, principalmente de América; el mayor uso de biocombustibles; y la reducción de demanda para la constitución de reservas, especialmente en China. Pero quizás la pieza más relevante es la decisión coordinada de uso de reservas globales de petróleo. Como resultado, el efecto sobre el mercado se redujo a cerca de 4%, situación que permitió que la presión sobre el precio de petróleo se contuviera.
El los últimos meses, el conflicto ha presentado avances y retrocesos significativos, incluso se llegó a firmar un acuerdo preliminar para reabrir el Estrecho, pero las confrontaciones entre las partes y el reinicio de ataques llevaron a su finalización y a una nueva ronda de presiones, que por el momento parecen todavía lejos de una posible solución. Lo que lleva a preguntarnos, ¿qué esperar del precio del petróleo en lo que resta del año y a futuro?
En principio, si se logra un acuerdo en las próximas semanas, y basados en los incrementos de oferta de la OPEP, se podría esperar una caída en el precio relativamente rápida a niveles cercanos a los 70 dólares por barril. Una alternativa es que el conflicto continúe y se sigan presentando restricciones a la movilidad y algunos ataques puntuales, lo que mantendría por algunas semanas el precio en torno a los 90-95 dólares por barril. Sin embargo, en este escenario, el tiempo sería el principal reto, ya que la capacidad para recurrir a las reservas es limitada y una reducción más acusada de la oferta de petróleo acabaría provocando nuevas subidas de precios. Seguramente, el resultado se sitúe en un punto intermedio entre ambos escenarios y lo determinará también el sentimiento político, especialmente de los Estados Unidos con las elecciones de noviembre.
Por el momento, la incertidumbre seguirá reinando en este mercado y sus impactos económicos podrían acentuarse en los próximos trimestres.
Artículo de prensa. Publicado en Expansión el 2 de septiembre de 2026.
Geografías
- Etiquetas de Geografía
- Global
Temáticas
- Etiquetas de Temática
- Análisis Macroeconómico
- Energía y Materias Primas
- Geoestrategia
Etiquetas
Autores
¿Te ha resultado útil la información?