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Inclusión financiera y regulación: aciertos y fallos en Colombia

Diario El Espectador (Colombia)

Por

BBVA Research y el Centro para el Desarrollo Global han elaborado un Índice que permite valorar y comparar las prácticas regulatorias para la inclusión financiera en ocho países latinoamericanos. ¿En qué lugar se sitúa Colombia dentro del índice? ¿Cuáles son sus fortalezas?


 

La inclusión financiera es un ingrediente esencial para el desarrollo económico y por ello se sitúa cada vez en un lugar más destacado en las agendas de gobiernos, reguladores e instituciones internacionales. En este contexto una pregunta debe surgir inevitablemente en la mente de los reguladores: ¿cuáles son los aspectos a considerar en el diseño de un marco regulatorio que favorezca la inclusión financiera?

BBVA Research y el Centro para el Desarrollo Global han elaborado un Índice que permite valorar y comparar las prácticas regulatorias para la inclusión financiera en ocho países latinoamericanos. Este trabajo identifica tres tipos de políticas relevantes: primero, regulaciones que determinan la calidad del entorno en el que operan los proveedores de servicios financieros (los facilitadores); segundo, esfuerzos proactivos por promover la inclusión financiera al regular la provisión de productos y servicios adaptados a las necesidades de la población de menores ingresos (los promotores); y en tercer lugar, regulaciones que, a menudo involuntariamente, crean barreras o distorsiones a la inclusión financiera (los obstaculizadores).

Colombia ocupa el cuarto lugar entre los países seleccionados según el mencionado Índice de prácticas regulatorias. No obstante, el país destaca por la fortaleza de sus políticas “promotoras”, donde alcanza la segunda posición. En concreto, resalta por la calidad de los marcos regulatorios para dinero electrónico, cuentas simplificadas y los sistemas de información crediticia. En el lado opuesto, la existencia de políticas como el 4×1000 y las tasas de usura suponen un lastre, y contribuyen a explicar por qué, pese a los esfuerzos proactivos del gobierno en el diseño de productos y servicios financieros inclusivos, Colombia no se sitúa a la cabeza del ranking.

Como en el resto de países de la región, aún queda mucho por hacer en Colombia en el ámbito de la regulación. El reto pasa por diseñar un marco que aproveche las oportunidades de la era digital para promover el acceso y el uso de servicios financieros formales, al tiempo que se van eliminando las distorsiones heredadas del pasado.

 

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