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Publicada el lunes, 10 de agosto de 2026

España | El crédito a empresas vuelve, pero no por igual

Resumen

España ha finalizado su desapalancamiento empresarial. En marzo de 2026, el crédito a empresas creció un 3,6% interanual, aunque de forma desigual. Los servicios, con un alza del 5,4%, lideran la recuperación, mientras que la industria y la construcción aún reducen su crédito. La futura expansión dependerá de la inversión.

Puntos clave

  • Puntos clave:
  • El crédito al sector servicios, que concentra el 74% del total, creció un 5,4% interanual, mientras que el destinado a la industria y la construcción retrocedió un 2,1% y un 1,1%, respectivamente.
  • En el primer semestre de 2026, los criterios de concesión de crédito se endurecieron para la industria manufacturera, mientras que la demanda de financiación en este sector disminuyó.
  • Para el segundo semestre, no se prevén cambios relevantes en la concesión de crédito, pero se espera que la demanda en la industria intensiva en energía y el sector automotriz siga debilitándose.
  • La recuperación generalizada del crédito dependerá de que las empresas encuentren incentivos para invertir, lo que exige confianza, certidumbre regulatoria y proyectos de inversión sólidos.

España ha dejado atrás la larga travesía del desapalancamiento empresarial. Desde mediados de 2024, el saldo de crédito a las actividades económicas vuelve a crecer y, en marzo de 2026, avanzaba un 3,6% interanual. Tras una década de ajuste, el cambio de tendencia es claro, aunque no puede hablarse de una expansión generalizada. La financiación empresarial aumenta, pero lo hace por debajo del PIB nominal, que creció un 6% interanual en el primer trimestre. Por tanto, sigue perdiendo peso relativo.

La recuperación es desigual: mientras el crédito al sector primario crece un 2,2%, el destinado a la industria cae un 2,1% y el de la construcción retrocede un 1,1%. El desapalancamiento no ha terminado para muchas empresas; simplemente ha dejado de dominar el agregado.

Los servicios ofrecen la imagen más favorable. Concentran cerca del 74% del crédito empresarial y registran un crecimiento del 5,4%. Hostelería, intermediación financiera, promoción inmobiliaria y otros servicios avanzan, aunque comercio y transporte continúan reduciendo crédito. Con todo, esta evolución refleja una economía cada vez más orientada hacia los servicios.

Para entender estas diferencias, la encuesta de préstamos bancarios que realiza el Banco de España nos da algunas pistas: en el primer semestre de 2026, los criterios de concesión se endurecieron ligeramente en comercio y construcción, y algo más en la industria manufacturera, especialmente entre las empresas intensivas en energía y los fabricantes de vehículos. Por el lado de la demanda, las solicitudes disminuyeron en la industria, con mayor intensidad en esos mismos segmentos, mientras aumentaron levemente en construcción y actividades inmobiliarias. Es decir, el menor dinamismo industrial no responde únicamente a criterios algo más restrictivos, sino también a una demanda de financiación más débil.

De cara al segundo semestre, no se anticipan cambios relevantes en los criterios de concesión, salvo un endurecimiento moderado en la fabricación de vehículos. La demanda se mantendría estable en casi todos los sectores, excepto en la industria intensiva en energía y el automóvil, donde seguiría debilitándose ligeramente. Este diagnóstico encaja con la encuesta a las empresas: no señalan dificultades de acceso al crédito, esperan una mejora y además apuntan a una menor “demanda desanimada”.

Mirando hacia adelante, el crédito crecerá si la inversión privada gana tracción, especialmente en los sectores que necesiten ampliar capacidad, digitalizar procesos, mejorar su eficiencia energética, renovar equipos o impulsar la construcción de vivienda. De hecho, los préstamos con vencimiento superior a cinco años son ya los más dinámicos, una señal compatible con la recuperación de los proyectos de inversión. Las perspectivas son favorables, pero la recuperación generalizada del crédito dependerá de que las empresas encuentren incentivos para invertir. Eso exige confianza, certidumbre regulatoria y proyectos de inversión sólidos.

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Autores

Olga Gouveia
Olga Gouveia Economista líder de Sistemas financieros
BBVA Research
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