Publicada el lunes, 14 de septiembre de 2026
Europa | El nuevo curso tras la subida del BCE
El BCE subió los tipos de interés en 25 p.b., en una decisión que estaba descontada tras una reunión en julio más hawkish, declaraciones recientes y los buenos datos de crecimiento. La institución revisa al alza sus previsiones de PIB, reflejando cierto optimismo sobre el crecimiento.
Puntos clave
- Puntos clave:
- El PIB de la eurozona creció un 0,6% trimestral en el 3T, lo que sorprendió al BCE y le lleva a subir sus previsiones de la eurozona al 0,9% para este año y al 1,4% para el próximo.
- Esta fuerte revisión contrasta con los riesgos asociados a la guerra en el Golfo Pérsico, que sigue sin resolverse por la ruptura de la tregua y lleva a un equilibrio inestable.
- Los precios más altos del petróleo y el gas han elevado la inflación, llevando a los mercados a descontar nuevas subidas de tipos, posiblemente hasta el 2,75% en diciembre o incluso el 3%.
- El escenario económico en Europa enfrenta riesgos geopolíticos para el próximo año, como la confrontación en el Golfo, la guerra en el este de Europa y presiones comerciales por el proteccionismo de EE. UU. y la competencia de China.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, dijo en la conferencia de prensa del jueves, tras la subida de los tipos de interés en 25 puntos básicos, que la decisión era un “no brainer”. obvia (pese a que en toda la reunión, según aseguró, no debatieron de otras cosas). La decisión fue, además, unánime. Es cierto que la subida estaba descontada, sobre todo tras el tono hawkish de la reunión de julio, y tras las declaraciones recientes de los miembros del BCE, no sólo de los tradicionalmente favorables a una política más estricta, sino incluso de los más dovish.
La subida se ve adicionalmente apoyada por el crecimiento del PIB de la eurozona del tercer trimestre, de 0,6% trimestral, mucho mayor de lo previsto, aunque Lagarde pareció indicar que el BCE únicamente había tenido en cuenta la primera estimación, un ya elevado 0,4%. Hay un buen comportamiento del consumo, señales de gasto en inversión en defensa (esperado), tecnología e IA y una mejora de los indicadores de confianza, que apuntan a un mayor crecimiento. Lagarde subrayó explícitamente que se han visto sorprendidos por esta resiliencia, lo que lleva al BCE a revisar sus previsiones de PIB del 0,8% al 0,9% este año y del 1,1% al 1,4% el que viene. Una revisión fuerte, que refleja un cierto optimismo por parte del BCE.
Y este contrasta con los riesgos ligados a la guerra de Irán. Una de las dos noticias económicas del verano (junto a la subida de los tipos largos americanos) es la prolongación de la confrontación entre Irán y Estados Unidos tras la expiración de la tregua temporal (no muy respetada) de 60 días. El conflicto no ha terminado y parece que tardará en hacerlo, y aunque hasta ahora el cierre del estrecho de Ormuz no ha tenido un impacto sobre los precios del petróleo tan alto como cabría esperar, gracias al aumento de otras fuentes de oferta, la liberación de las reservas y una cierta reducción de la demanda, el equilibrio no es estable y, tarde o temprano, los impactos pueden ser no lineales si la situación no se resuelve.
Esos precios del petróleo algo más altos durante el verano -junto con los del gas natural, muy importantes para Europa- han llevado a una inflación más elevada de la prevista en agosto, lo que ha apoyado también la subida de tipos de esta semana y ha propiciado una revisión al alza de las previsiones de inflación del banco central. Aun así, la inflación subyacente no ha sorprendido recientemente, gracias a un buen comportamiento de los precios de los alimentos. El BCE no parece ver efectos de segunda ronda significativos en sus previsiones, y constata una evolución de salarios positiva, aunque advierte del riesgo de que se produzcan más adelante.
Este relativo optimismo acerca del crecimiento y las advertencias sobre la inflación hacen prever que los tipos pueden subir más a finales de año, posiblemente al 2,75% en diciembre; los mercados incluso descuentan últimamente una subida adicional, hasta el 3%. Lagarde se curó en salud durante la reunión señalando que el tipo de interés neutral -que algunos interpretan como el límite máximo que alcanzarían los tipos en el actual ciclo de subidas- es una banda cambiante, dando a entender que los niveles del 2%-2,5% no constriñen las decisiones futuras de la institución.
En definitiva, el BCE entra en el nuevo curso reforzando su posición hawkish, en un año que estará lleno de retos económicos, políticos y geopolíticos. El proteccionismo estadounidense ha dado paso a otras presiones comerciales -la competencia china-, con decisiones claves que tomar en política comercial; los tipos de interés a largo plazo han aumentado a nivel global y se ven además amenazados por las ofertas fiscales de algunos partidos políticos europeos, en un contexto electoral muy cargado en 2027. Y el frente militar en el este de Europa se ha estresado en el verano, lo que se une a la crisis del Golfo y refuerza las incertidumbres. Muchas aguas que navegar en los próximos meses.
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